Mejores Álbumes 2025
Fecha de Publicación: 31/12/2025
El 2025 pasó rápido, casi sin pedir permiso, pero nos dejó un puñado de discos que sirvieron de ancla en medio de todo el quilombo. En tiempos donde todo parece descartable y el algoritmo dicta el pulso, la música sigue siendo ese refugio visceral donde buscamos algo de verdad. Este año nos regaló obras para todos los estados de ánimo: desde el caos necesario para sacarse la bronca hasta esas melodías introspectivas ideales para mirar por la ventana del bondi y desconectar del mundo.
Más allá de los géneros o las etiquetas, lo que une a esta selección es la capacidad de hacernos sentir vivos, de conectarnos con una emoción cruda que traspasa los auriculares. No se trata solo de lo que sonó en las radios o se viralizó en redes, sino de esos álbumes que se nos metieron bajo la piel y nos acompañaron en los momentos importantes. Acá va mi recorrido por lo que, en mi opinion, fue la banda sonora indispensable de este año que paso.
Moisturizer - Wet Leg
Portada del álbum Moisturizer de Wet Leg
Moisturizer es el segundo álbum de la banda británica de rock Wet Leg, oriunda de la Isla de Wight. Trata principalmente de enamorarse de alguien, desde ese punto donde no sabés distinguir si es amor o un suicidio emocional, hasta el hecho de querer recorrer todo el mundo con esa persona, desde Inglaterra hasta Tokio. Rhian Teasdale, la cantante y frontwoman, dice que “no son canciones de amor recatadas”, sino que son canciones “desesperadas”, lo cual se nota en los extremismos de las letras. Prevalece el rock pesado, o indie rock, pasando por momentos más íntimos donde los temas son prácticamente baladas modernas.
Las letras de las distintas canciones son ingeniosas, crudas, chocantes y graciosas, todo al mismo tiempo. Es un álbum para escuchar con Genius abierto, porque las metáforas o las letras con doble sentido te pasan por encima si no estás atento. Generan un sentimiento donde parece no importar lo que se está diciendo, con una supuesta falta de seriedad; sin embargo, dicen algo crudo que impacta a cualquiera que lo escucha. Esto hace que se puedan representar con perfección distintas emociones complejas como el amor, el repudio, la envidia y el ego de maneras muy específicas.
Por otro lado, la producción y la mezcla de los distintos instrumentos —principalmente el bajo, la guitarra y la batería— y sus variaciones dentro de los temas, hacen que lo que la letra quiere decir se sienta más potente. Todo esto acompañado por coros en la mayoría de los finales de las canciones, para mostrar que Rhian no es la única que siente esto, sino que el resto de la banda (y hasta personas ajenas) también lo viven. La composición de este disco parece despreocupada pero está milimetrada: cada instrumento, variación, efecto o fill tiene su impacto, logrando que tengan el mismo protagonismo que las letras tan destacadas.
Lux - Rosalía
Portada del álbum LUX de Rosalía
Rosalía desafía aquello a lo que estamos acostumbrados, rompiendo lo minimalista para crear una obra totalmente maximalista, donde se agregan la mayor cantidad de capas de sonido posible. Con la ayuda de la Orquesta Sinfónica de Londres y Rosalía como arquitecta del sonido, inspirada por santas y figuras femeninas irreverentes, Lux es la luz que trata de unir a un mundo dividido mediante la fe. El álbum entero es un palo santo que arde lento, que trata de limpiar el ego de las personas para poder vivir en comunidad, unidos y donde prevalece el amor.
La producción es increíble, tanto así que se siente que todo el álbum transcurre en la Sagrada Familia durante una misa de domingo. Este sentimiento de divinidad te lleva puesto la primera vez que lo escuchás, hace que se te quede algo de ella y te deja con la sensación de que necesitás escucharlo de nuevo para poder observar el mundo que creó Rosalía. Ella juega mucho con el concepto de lo espiritual, con lo divino, para tratar de buscar una forma de salvar a la humanidad, reforzando lo que dice Björk: “The only way to save us is through divine intervention”. También mecha con lo actual, como en “Dios Es Un Stalker”, donde habla de querer stalkear a alguien para enamorarlo, o en “Sauvignon Blanc”, donde dice que va a prender su luz quemando un Rolls-Royce. Además, aparecen los cuentos de santas de distintas religiones, como el de Anandamayi Ma, mística hindú conocida por su entierro cubierto de flores, en “Magnolias”.
El hecho de que el álbum tenga 13 idiomas refuerza esta idea de querer crear unidad, hacer algo que todos puedan entender. Esto también afecta a la fe, o el hecho de creer en algo, queriendo interpelar a las masas mediante elementos que todos tenemos en común.
Lux está pensado para escucharlo de principio a fin, todo compuesto a la perfección. Realmente, no pensé que iba a estar tan bueno, pero ya en las primeras dos canciones cambió mi perspectiva por completo. Es increíble cómo cuenta una historia en distintos idiomas sin perder el hilo. Rosalía te lleva por un viaje por la electrónica, flamenco, músicas regionales, óperas o algo más urbano. Todo metido en uno sin que se sienta desfasado, para mostrar que un mundo actual y algo divino pueden estar igual de presentes, como en todas las épocas de la humanidad.
Ego Death at a Bachelorette Party - Hayley Williams
Portada del álbum Ego Death at a Bachelorette Party de Hayley Williams
Hayley Williams, talentosísima vocalista y frontwoman de Paramore, se adentra en su carrera como solista de una manera que no había hecho con sus dos álbumes anteriores, desafiándose con sonidos distintos a los que está acostumbrada, mezclando algo más punk rock o “crudo” con un sonido más pop. Ella dice que Ego Death at a Bachelorette Party, el cual es el primero siendo artista independiente, salió porque sin darse cuenta estaba “accidentalmente creando música”.
El lanzamiento de Ego Death at a Bachelorette Party fue particular pero creativo. Inicialmente, las primeras 17 canciones fueron publicadas en hayleywilliams.net, accesible solo si ingresabas un código enviado por mail. En menos de una semana, todas las canciones habían sido publicadas en las plataformas de streaming. Después de esto, Hayley le pidió a los fans que crearan playlists sobre cómo pensaban que iba a ser el orden de las canciones, ya que ella quería sacar los temas como un álbum propiamente dicho y en formato físico. Casi un mes después, se lanzó el álbum oficial, pero con una canción más: “Parachute”. A medida que pasaron las semanas se agregaron otras dos canciones, “Good Ol’ Days” y “Showbiz”, para cerrar el disco en 20 canciones.
EDABP se siente como Hayley teniendo una sesión de terapia donde, mediante un sonido experimental del pop, reflexiona acerca de sus conflictos personales y profesionales. Principalmente la separación de su pareja y compañero de banda, donde agradece por los momentos que pasaron juntos pero también muestra cómo la afectó la ruptura. Las canciones se sienten más crudas, como si estuvieras teniendo una conversación con la artista; no juega tanto con las metáforas, sino que quiere que el oyente sienta o se interpele con lo que ella quiere mostrar.
Las distintas voces que utiliza Hayley a lo largo del álbum muestran que es una artista capaz de adaptarse a cualquier género, con un dinamismo que se camufla si uno no está atento. La producción, con guitarras más saturadas de a ratos y otras más acústicas, baterías más tranquilas, y alguna que otra participación de violines y pianos, hace que ese dinamismo vocal fluya y no se sienta raro al escucharlo. Uno simplemente va atravesando lo que ella está sintiendo. Con un principio más prometedor donde solo agradece por lo vivido, a medida que avanza muestra cómo esta separación le generó una tristeza profunda.
Papota - Ca7riel y Paco Amoroso
Portada del álbum Papota de Ca7riel y Paco Amoroso
Papota llega en un momento clave: después del Tiny Desk de NPR. Ese espacio donde los artistas hacen sus canciones acústicas, con más instrumentos que computadoras y donde prevalece lo analógico sobre lo digital, los catapultó a una fama que no esperaban por la viralización. Esto los llevó a verse forzados a hacer algo para mantenerse ahí, arriba de la ola. Y lo logran a la perfección: mediante la burla de todo lo que es la viralidad, Papota se siente como una crítica a la sociedad y, a su vez, muestra la dificultad que se les presentó a Ca7riel y Paco.
Cabe aclarar que más de la mitad del álbum es el Tiny Desk mencionado anteriormente, donde hacen versiones más cercanas al jazz de sus canciones que originalmente son más pop/electrónicas. Todo con una banda de fondo y coros que son perfectos. Estas reversiones muestran el porqué merecieron esta viralidad y nueva fama: las trompetas, la percusión, los chasquidos y los pianos son realmente destacados. Toda la nueva composición es totalmente acertada, tanto para lo que pide el formato Tiny Desk como para mejorar sus canciones anteriores. No solo eso, sino que los temas nuevos (previos a los del live en el tracklist) también mantienen este sonido más acústico, con bongós, líneas de bajo increíbles y coros que se hacen mutuamente, sumando elementos más disco donde tratan de hacer el puente con sus canciones previas de Baño María.
Bar Scorpios - Blair
Portada del álbum Bar Scorpios de Blair
El segundo álbum de la artista argentina Blair te lleva a través de la vida de un alter ego llamado Teresa, una aspirante a monja que, al enterarse de las situaciones turbias que suceden en la iglesia y su religión, vive una noche de caos. La producción de este álbum es diez veces mejor que el anterior; con participaciones de Dillom, Santiago Motorizado y Mariana Enríquez, Blair demuestra nuevamente que es una excelente compositora con letras crudas pero con sonidos alegres, donde te dan ganas de bailar mientras te habla de un padre muerto. El álbum también tiene visuales para todas las canciones, las cuales te ayudan a adentrarte en el mundo que quiere crear.
Este álbum conceptual arranca con Teresa diciendo que todo lo que tiene es la iglesia, pero cree que hay algo más. Luego, en “Rabia al Corazón”, dice que tiene un “pecado que quiere confesar” y que “quiere quemar este altar”, dejando en claro que no quiere nada que ver con esa vida. En “Dejar de Ser Yo”, pide un último favor: olvidarse de la religión. El primer acto concluye con “Intenté Salvar a Dios”, donde al no poder salvarlo, se escapa y emprende su camino.
La noche de caos comienza después de un relato de Mariana Enríquez (una entrada del diario de Teresa), donde cuenta cómo, al darse cuenta de los lados oscuros de la religión, no puede dormir y siente un dolor inmensurable. En “Carne Viva”, la primera parte de esta noche, se muestra un diálogo entre Dillom y Teresa donde se quieren matar mutuamente. Algo similar sucede en “Bar Scorpios”, donde dice que ve a un chico que no la va a salvar, sino que ella lo va a asesinar, y que también quiere hacerlo con sus amigos. Acompañada por Santiago Motorizado, hablan acerca de la soledad que siente por haber dejado a Dios y a sus amigos de lado, siendo su única compañía el alcohol en un bar. “Nunca Lo Van a Entender” muestra cómo Teresa desciende a la locura, con un rock más pesado, diciendo que “todos van a morir” y que “van a ver su cara en todas partes”, probablemente por el crimen que planea. Esto se refuerza en la última canción, “Mañana Hablarán de Mí”, donde muestra arrepentimiento. Tanto la intro como el outro se llaman “Sola” y son idénticas, con una única diferencia: en el outro no hay nadie cantando, como si Teresa ya no estuviese presente.
Thank You For Almost Everything - Headache & Vegyn
Portada del álbum Thank You For Almost Everything de Headache & Vegyn
Thank You For Almost Everything es el segundo álbum de Headache y Vegyn, una colaboración entre el poeta Francis Hornsby Clark (Headache) y el productor musical Joseph Thornalley (Vegyn). El dúo, tal como hicieron en su primer álbum, utiliza trip-hop y electrónica downtempo, acompañado por una voz generada por IA. En este trabajo se basan en lo feliz de la vida y en el goce de la misma, utilizando historias personales para hacerte sentir eso: desde estar en la escuela almorzando hasta peleas con la novia. Todo para mostrar lo lindo que es estar vivo.
Se siente como un exorcismo de la mente donde prácticamente no se canta. Todo es un monólogo en el que el existencialismo y un palabrerío que parece no tener mucho sentido te guían mentalmente hacia otro espacio. Al mismo tiempo, hay veces que la letra te hace reír, pero te sigue manteniendo en ese mismo trance. La producción, con diferentes bases que te transportan en un viaje y pausas con instrumentos más acústicos en momentos íntimos, acompaña las ideas que quiere conferir la persona que habla. La voz, aunque sea IA, es íntima, introspectiva y personal; se siente como si le hablara tanto a la audiencia como a sí mismo. Es una muestra de cómo —según Headache— él es solo una persona mostrando su experiencia personal de la vida, probando que la vulnerabilidad es algo positivo que te ayuda a disfrutar y te hace ser humano.
La combinación entre las letras extravagantes y la producción minimalista bailan para hacerte pensar, reír, sonreír; más simplemente dicho, te hacen sentir algo. Va más allá de cualquier género, es un momento donde todo te atraviesa sin afectar, prácticamente una meditación. “Last night in an alley I accidentally saw a ghost which tried to rob me”. De a ratos parece que es un podcast con música de fondo. La verdad es que si no te gusta habiendo escuchado las dos primeras canciones, no te va a gustar el resto, no es la música tradicional a la que estamos acostumbrados, pero es una increíble obra de arte. Es un álbum para escucharlo con los ojos cerrados y dejar que te guíe por el camino que Headache y Vegyn propone.
Post Pop - Homogénica
Portada del álbum Post Pop de Homogénica
El primer disco de estudio de Homogénica, una banda argentina oriunda de Capital Federal, crea algo propio y nos muestra qué es lo que hay hoy en día y lo que va a prevalecer después del pop. Es un álbum producido por Dante Saulino (Blair), donde se logra una obra compleja y multifacética sin perder el disfrute y las ganas de divertirse. Atravesado por el pop, rock, funk, post-punk, jazz y elementos retro, Homogénica muestra que no tiene miedo de romper esquemas y hacer lo que quieren. Post Pop evidencia cómo se puede hacer música sin encasillarse en un género, teniendo el pop en la sangre pero sin miedo de mezclarlo con los elementos necesarios para hacer una buena canción.
De a ratos parece como si Miranda se casara con Charli XCX, pero con menos cocaína, pasando por matices más rockeros hasta incluso algo más disco ochentoso. Homogénica te lleva por un camino multigénero donde lo único que prevalece es la música. Todos los instrumentos destacan en lo suyo: las líneas de bajo atraviesan todo, la batería ecléctica marca el ritmo, mientras que los rasgueos de guitarra te guían en el camino. Todo esto conducido por una voz dinámica capaz de pasar de cantar algo más tranquilo a prácticamente gritar. El rango de la voz te muestra las distintas emociones que tratan de transmitir a lo largo del álbum, que arranca bien arriba y a medida que avanza va perdiendo la potencia explosiva, tal como un ser humano a medida que va creciendo.
El hecho de que vayan mechando temas más crudos y con tempos más rápidos con otros más tranquilos y personales es una mezcla perfecta, donde el oyente no puede predecir qué va a seguir después. Esto también ayuda a que haya más variación entre las canciones y que el álbum no se sienta repetitivo. Quizás estás a punto de llorar y de un momento a otro podés estar queriendo hacer un pogo; esta dualidad inesperada te mantiene siempre atento. Una fiesta en un universo post pop que tiene a Homogénica como protagonista y al oyente como espectador.
Getting Killed - Geese
Portada del álbum Getting Killed de Geese
El cuarto álbum de la banda neoyorquina Geese es más que un álbum de rock; es un intento de cambiar el paradigma de lo que es el rock más pesado, o incluso algunos elementos del indie pop. El álbum se siente como un viaje de caos controlado que está milimetrado a la perfección. La base de todo es una sección rítmica increíble: el bajo es el protagonista indiscutido, arrancando los temas bien arriba y marcando la cancha, mientras que la batería se destaca muchísimo, especialmente cuando le pega al platillo constantemente o acompaña con bombos que parecen dialogar con las cuerdas.
La estructura de los temas tiene un patrón claro que te mantiene atrapado: la evolución. Las canciones suelen arrancar con instrumentos tocando cosas parecidas o más tranquilas, y a medida que avanzan se van agregando capas (shakers, guitarras eléctricas sobre acústicas, pianos) hasta explotar en un final caótico pero cohesivo. En medio de todo ese despelote instrumental, la voz del cantante (que va desde tonos graves a gritos desaforados) funciona como la “plasticola” que mantiene todo unido para que no se pierda el hilo.
El cierre del álbum engloba perfecto lo que pasó antes: tensión que sube, punteos de guitarra tremendos y una sensación final de alguien que está descendiendo a la locura total. Es un disco que arranca con todo y termina dejándote en otro plano. Muy buen álbum conceptual que mecha conceptos de religión, amor, muerte, estar arrodillado a la merced de otra persona, y hasta el hecho de tener que hacer los impuestos.
La Vida Era Más Corta - Milo J
Portada del álbum La Vida Era Más Corta de Milo J
La Vida Era Más Corta, el tercer álbum de estudio del artista de Morón, Milo J, muestra un regionalismo crítico. Esto es lo que hacía falta en Argentina: un artista joven que vuelva al folklore rindiendo tributo a las raíces, mezclándolo con sonidos actuales de una forma muy bien lograda. Cabe destacar que, según el instrumento que esté presente o sea más protagonista del tema, va cambiando lo que canta Milo; es prácticamente perfecto. Mezclando artistas como Akriila, Paula Prieto, Radamel y Trueno con Silvio Rodríguez, La Sole, Mercedes Sosa y Cuti y Roberto Carabajal, se puede apreciar cómo Milo quiere hacer un puente entre lo tradicional y lo moderno. Las letras son de amor, reflexivas, existencialistas, desgarradoras y con críticas sociales, más cercanas a las del tango.
Se nota cómo en estas canciones Milo habla desde el corazón, o algo intangible que le sale de lo más profundo del alma. Cuando hablaba de folklore dijo que “es mi comunicación más fiel al alma que tengo, o sea, es la comunicación musical más asemejada al alma del argentino que convocó”. Me parece increíble que con solo 18 años y en el punto más alto de su carrera, Milo decida arriesgarse y hacer algo que hoy en día podría considerarse “alternativo” siendo intrínsecamente folklore, algo que no se escucha hace mucho de esta forma, pero que logra interpelar tanto a generaciones más viejas como a las actuales.
El álbum se divide en dos discos. El primero tiene una búsqueda de mezclar lo moderno con el folklore; acá es donde aparecen Trueno, Akriila y Paula Prieto, siendo los artistas más jóvenes que representan a las generaciones actuales, junto a la participación de La Sole, la artista de folklore por excelencia de las últimas décadas. Acá se puede decir que no es folklore puro, sino que mezcla con algunos ingredientes del trap o hip hop. Sin embargo, el segundo disco es pura y exclusivamente folklore y compuesto únicamente por colaboraciones. La primera con un chico de 15 años llamado Radamel, donde se siente como una payada tradicional donde la guitarra es la guía. La segunda, con la colaboración de Cuti y Roberto Carabajal, uno de los dúos folclóricos más destacados de la música popular argentina, es similar a la anterior; alrededor de la mitad de la canción el dúo invita a colaborar a Milo diciéndole “Entre maestro”, casi como abriéndole la puerta a Milo al folklore. Algo similar sucede con la canción con Silvio Rodríguez, una payada que se transforma más en una balada cuando se acerca el final, acompañados por coros increíbles para cerrar. Finalmente, la canción con la mítica Mercedes Sosa, donde interpola “Canción al Jangadero” interpretada por ella. Este diálogo póstumo entre Milo y Mercedes concluye en una canción de folklore increíble. La grabación de Mercedes es una que había hecho en un camarín de un show de La Sole, por las dudas de que no llegara al show y tuvieran que poner un tema de pista.
Este 2025 nos dejó claro que la música sigue siendo ese refugio donde lo performativo puede convivir con lo visceral. Desde el pop espiritual de Rosalía hasta el folklore renovado de Milo J, pasando por la catarsis de Hayley Williams, hay un hilo conductor: la necesidad de conectar, ya sea con lo divino, con el otro o con uno mismo. Si algo nos enseñaron estos discos, es que no importa el género ni la plataforma; lo que importa es que, al final del día, te hagan sentir que estás vivo.
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